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Cultura

La historia descuidó a la herencia cultural de la región. A lo largo de los siglos muchos monumentos góticos, renacentistas, barrocos y clasicistas fueron totalmente devastados o remodelados por motivo de destrucciones de guerra y robos, invasiones de Prusianos, Lituanos, Orden Teutónica alemana, Suecos y Rusos. En los años 1945-1956 los propietarios legítimos fueron despojados de sus palacios y casas solariegas campestres que contribuyó a su caída en ruina. El origen de las residencias conservadas de la nobleza terrateniente se relaciona con linajes caballerescos. Los gobernantes históricos les concedían tierras con el fin de desarrollar económicamente selvas y terrenos deshabitados. En cuanto a lo artístico constituyen una forma específicamente polaca del complejo de residencia y parque barrocos o clasicistas. En el paisaje de campo conforman composiciones perfectamente situadas de conjuntos de arquitectura secular así como sacral junto con parques con estanques, creados de acuerdo con estilo inglés de jardines paisajísticos que hace docientos años estaban de moda en Europa. Ejemplos de estas residencias se encuentran en las poblaciones: Kikół, Szafarnia, Dyblin, Ugoszcz, Zaduszniki, Sokołowo y Zbójno.

 

Las generaciones sucesivas remodelaban y reconstruían los edificios marcándolos con el estilo de su época. Actualmente estos cambios se consideran como signos de historia de la cultura encerrados en diseño arquitectónico, formas de fachadas, pórticos acentuados y detalles decorativos.

 

De la época del gótico se conservan restos de castillos: real en Złotoria (siglo XIV), caballeresco en Radziki Duże (1405-1466), originalmente perteneciente a la Orden Teutónica en Bobrowniki (1398) Ir a la galería así como iglesias reconstruidas en estilo gótico tras su destrucción en las poblaciones: Ciechocin, Czernikowo, Lipno, Osiek, Płonne, Radomin, Radziki Duże, Rokicie, Rypin, Siecień, Strzygi y Sumin. Se conservan también algunas valiosas obras del arte gótico. El santuario mariano en Skępe es famoso por su figura de tipo Santísima Virgen María Servidora del Señor (1496) y un raro crucifijo seráfico „con alas” (principio del siglo XVI) - una escultura de Cristo crucificado cubierto de alas de serafines. En Radziki Duże se conserva una escultura de Cristo crucificado del siglo XIV de rasgos del gótico temprano, en Obory – Piedad del siglo XV y en Nowogród se encuentran dos excelentes esculturas del gótico tardío del principio del siglo XVI cuyas formas pueden considerarse ecos de la escuela de Veit Stoss.

 

La época del renacimiento ha dejado en Skępe un interesante conjunto conventual de la Orden de Hermanos Menores (1508-1524), ampliado en la época del barroco, con un rico equipamiento escultórico y de talla de madera. En Karnkowo – la residencia del linaje Karnkowscy del siglo XV al año 1939 – se encuentra una iglesia del año 1584, algo remodelada en estilo barroco en el año 1761, donde se pueden ver algunas valiosas obras de arte. El alto nivel de la cultura de aquel tiempo se puede apreciar en el epitafio de Jan y Jadwiga Karnkowscy del gótico tardío (1525), hecho en mármol rosado e incluido por los expertos en manuales de historia del arte polaco, así como en la imagen pintada sobre una tabla, titulada Coronación de la Virgen María Santísima, del siglo XVII. De este período en Radziki Duże se conservan también una imagen de la Virgen con el Niño Jesús pintada sobre una tabla y un conjunto de puertas del renacimiento tardío junto a la iglesia.

 

El estilo barroco se expresó sobre todo en la arquitectura monumental. Los palacios y casas solariegas del siglo XVII fueron destruidos a causa de guerras y después reconstruidos. Entre los primeros monumentos de la época hay que indicar iglesia y convento de los carmelitas en Obory, construidos paulatinamente entre guerras en los años 1642, 1694, 1741. Su interesante interior conserva obras del arte escultórico y de talla de madera, incluida la Piedad gótica anteriormente mencionada. También merece interés el conjunto arquitectónico sacro de los carmelitas en Trutowo de los años 1710-1718, igualmente rico en cuanto a las obras del arte barroco. Dos otras iglesias en la Tierra de Dobrin son del mismo estilo: en Działyń (1600) y Sadłowo (1752-1756) y también la capilla en Grodzeń.

 

En los años 1735-1793 y a partir del año 1818 hasta el Levantamiento de Noviembre vino el período de calma y renacimiento de la cultura polaca que en la Tierra de Dobrin se tradujo, entre otros, en reconstrucción y edificación de nuevas residencias de terratenientes arriba mencionadas. De los 37 palacios y casas solariegas conservados en diferente estado, 30 son clasicistas y 7 eclécticas. De los parques – siempre paisajísticos – creados al fin del siglo XVIII o en la primera mitad del siglo XIX, se han conservado escasos rodales con monumentos naturales de cientos años de edad que indican la existencia de conjuntos jardineros más antiguos. Merecen interés los palacios en las poblaciones – Długie, Kikół, Sadłowo, Steklin, Ugoszcz y Zbójno y las casas solariegas en las aldeas – Bocheniec, Dyblin, Obrowo, Rusinowo, Steklin, Sokołowo y Zaduszniki. Las iglesias clasicistas de la primera mitad del siglo XIX se encuentran en Szpetal Górny, Sobowo, Dobrzyń nad Drwęcą (hoy la parte sureña de la ciudad Golub-Dobrzyń) y Skrwilno.

 

A partir del año 1865 hasta el principio del siglo XX la arquitectura secular y sacra se caracterizó por dominación del estilo historicista que se concentraba en imitar los estilos de tiempos pasados. Se construían edificios neorrománicos, neogóticos, neoclasicistas o eclécticos en los que se mezclaban diferentes estilos. En el paisaje de la Tierra de Dobrin aparecieron iglesias neogóticas en Kikół, Mazowsze, Nowogród, Sumin (iglesia del siglo XIV reconstruida en estilo neogótico), pseudogóticas en Chełmica Duża y Mokowo, eclécticas en Gójsk, Ligowo, Zaduszniki, Trąbin, Świedziebnia, Tłuchowo y Rogowo. Con frecuencia en estos nuevos edificios se conservan valiosos elementos de los templos anteriores.

 

La herencia cultural polaca comprende también la arquitectura sacra de madera relacionada con el paisaje campestre. La más antigua iglesia de madera que se ha conservado está situada en Studzianka (1704), otras iglesias del siglo XVIII están en las aldeas: Czarne, Dulsk, Szczutowo (filial y parroquial), Młyniec, Łukomie, Chrostkowo, Grochowalsk, Wielgie, Ostrowite, Księte y Brzeźno. Los modestos templos de madera frecuentemente esconden en su interior interesantes obras de arte y policromías originales, muchísimo más antiguas. Las más importantes se pueden ver en Czarne y Chrostkowo.

 

A lo largo de los siglos la Tierra de Dobrin ha sido cuna de muchos científicos, creadores de cultura y artistas de rango nacional. Mencionemos sólo a algunos de ellos:

Paweł Włodkowic de Brudzeń (alrededor de 1370-1435), un jurista ilustre, rector de la Academia de Cracovia;

Mikołaj Lasocki de Lasotki (1380-1450), un jurista ilustre, diplomático de rango internacional;

Stanisław Karnkowski de Karnkowo (1520-1603), secretario mayor de la corona en el reinado de Segismundo Augusto, arzobispo de Gniezno, primado de Polonia, diplomático, compilador del derecho eclesiástico en Polonia;

Adam Adamandy Kochański de Kochoń (1631-1700), un matemático ilustre, creador de relojes solares y máquina aritmética, profesor en muchas universidades europeas;

Romuald Pląskowski del pueblo Czarne (1812-1896), médico psiquiatra, profesor, autor del manual de psiquiatría traducido a muchos idiomas;

Wincenty Rapacki de Lipno (1840-1924), un actor destacado, director, pedagogo, dramaturgo, historiador de teatro;

Pola Negri (Apolonia Chałupiec) de Lipno (1897-1987), actriz teatral, desde 1914 de cine. Tomó su seudónimo artístico del nombre de la poetisa italiana Ada Negri. A partir del año 1917 actuaba en películas en Alemania y Hollywood. Fue una estrella del cine mudo y símbolo del sexo que alcanzó fama mundial.

 

La cultura espiritual de la Tierra de Dobrin ha sido creada por muchos de sus ciudadanos. Uno de los ejemplos es la obra y múltiple actividad cultural de Gustaw Zieliński (1809-1881), escritor, poeta e historiador; destinó el resto de los bienes que le quedaron después del requisamiento ruso por su participación en la lucha por independencia de Polonia a la creación de una excelente biblioteca, colecciones de arte y patrocinio de publicaciones importantes para formación de la conciencia nacional en la época del dominio extranjero. Con este fin se publicó la primera edición de la colección de obras de Jan Kochanowski, el más importante poeta polaco del renacimiento (1530-1584). Zieliński fue también un activista social y económico.

 

Dos poblaciones de la Tierra de Dobrin se relacionan con hechos relevantes de la cultura polaca o quizás mundial. En los años 1824 y 1825, en el palacio de Dziewanowscy en Szafarnia pasó sus vacaciones Fryderyk Chopin. Tuvo oportunidad de participar en la tradicional fiesta de la cosecha en Szafarnia y en Obrowo, además durante la boda en Bocheniec conoció la auténtica música folclórica polaca. No solamente escuchaba sino también acompañaba al grupo de músicos tocando basetla (un tipo de violonchelo). Esta región estaba en el ámbito de influencia de la música popular de Cuyavia en la que la kujawiak era una danza y forma musical dominante, mantenida en compás de mazurca ¾, una línea melódica muy polaca, lírica (cantilena) y de tempo cambiante. La variabilidad de las kujawiak y el tempo rubato fueron adoptados por el joven Chopin precisamente de la música folclórica durante sus vacaciones en Szafarnia. Así que podemos decir que las mazurcas de Chopin son las kujawiak de la Tierra de Dobrin y Cuyavia. Hoy en día en el palacio en Szafarnia hay un centro cultural de Chopin donde se puede ver una exposición permanente relacionada con el compositor. A lo largo del año hay conciertos y recitales. Además, cada año se organiza el Concurso Internacional de Jóvenes Pianistas.

 

El segundo personaje importante de la cultura polaca – una excelente escritora Maria Dąbrowska (1889-1965) – está relacionada con aldea Płonne donde pasaba verano en casa de su hermana Helena en los años 1926-1928. Es cuando escribía a su marido: Lo que me detiene aquí es esta naturaleza, estos lagos, riachuelos… Este lugar asombroso es una epopeya acabada en sí misma… de ahí saldrá mi quinto libro, una gran epopeya del campo contemporáneo. Salió pues (1932-1934) una novela de cuatro tomos titulada Noches y días. En la escuela en Płonne hay un Salón de Memoria de Maria Dąbrowska.

 

El campo de la Tierra de Dobrin también contribuyó a la herencia cultural nacional con su aporte de valores inmateriales. Aparte de la música folclórica hay que mencionar el estilo de las iglesias de madera e instalaciones de la industria rústica como molinos de viento o de agua. Los molinos son un elemento interesante en el paisaje de las poblaciones: Dulnik, Choczeń, Tłuchowo, Dylewo, Nietrzeba y Żuchowo. Ir a la galería Los monumentos más valiosos de la arquitectura campestre que se han conservado fueron trasladados a los museos al aire libre en Toruń o Kłubka en Cuyavia. Los museos en Dobrzyń, Rypin y Lipno presentan elementos de historia y etnografía de la región (p. ej. muebles pintados, esculturas populares, cuadros, herramientas antiguas) y en Murzynowo nad Wisłą en una antigua choza de pescador se expone el antiguo equipamiento interior y herramientas de pesca.

 

Las capillas mencionadas en la parte relacionada con la historia por motivo de su valor documental son ante todo signos de la fe. Como en el pasado, las capillas siguen situándose en cruces y bifurcaciones de caminos, al lado de casas y puentes. En ellas se han colocado figuras e imágenes sacras con fines votivos: solicitando cuidado o protección contra el incendio o bien como ofrendas de agradecimiento p. ej. por sanación o salvación de la vida en el tiempo de guerra. A lo largo de los siglos en regiones determinadas de Polonia los albañiles y escultores del pueblo construían estos objetos de acuerdo con la tradición local y el sentido de la belleza. De aquí tenemos diferentes formas de cruces de madera, granito, hierro, tenemos capillas de piedra, en la mayoría de los casos de tres niveles y con nichos para las figuras o bien protegidas por techos decorativos. Los fundadores y los creadores procuraban que sus obras fueran dignas de hospedar a Dios y a los santos. A causa de sus valores artísticos las capillas se consideran como herencia nacional de valores inmateriales.

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